Un lugar para disfrutar

 

En la inmensidad del océano Atlántico, a poco más de 4º del Trópico de Cáncer, existe un archipiélago con unas condiciones privilegiadas: Canarias. La diversidad de su paisaje, su benigno clima y su riqueza natural, le han hecho único en el mundo; dando origen a un auténtico paraíso lleno de luz que encierra lugares de un excepcional valor medioambiental objeto de atractivo turístico. Uno de sus más preciados tesoros se esconde en un rincón al sur de Gran Canaria, una tierra tan mágica como bella: Maspalomas.

La Villa de San Bartolomé de Tirajana conforma el municipio más extenso de la isla de Gran Canaria, isla perteneciente al Archipielago Canario, situado en el Oceano Atlantico. Un lugar de fuertes contrastes escénicos, capricho de una naturaleza volcanica.

UN LUGAR PARA DISFRUTAREn toda su dimensión descubrirá a un pueblo que ha sabido en apenas un puñado de años, convertir un paisaje inhóspito en uno de los principales destinos turísticos de Europa, conservando sus raíces más auténticas. A la bondad de su permanente sol, de sus temperaturas agradables, de sus hermosas playas y de la belleza de sus cumbres se le une el mayor enclave turístico de la isla: Maspalomas Costa Canaria.

Todos estos atributos constituyen sin duda un variado conjunto de singularidades que convierten a Maspalomas en algo ineludible cuando se acude a Gran Canaria. En él podrá encontrar junto al mar o la montaña el descanso, el deporte, la aventura, la cultura, la gastronomía etc. Grandes momentos rodeados siempre de paisajes incomparables y de un entorno de paz y estabilidad social.

Cultura aborigen

                            

 

La gente que vivió fuera de los mapas;

Hay un halo de misterio sobrevolando todo lo que rodea a la cultura aborigen de Canarias. Como con muchas otras culturas antiguas, nos ha llegado noticia de ellos por viejas crónicas. Pero quedan aún mil incógnitas sobre las comunidades que habitaron las islas antes de la conquista de Canarias por la Corona de Castilla.

Puesta de sol sobre el océano en Gran Canaria
 

 

Porque en el tiempo en que las primeras expediciones de conquista tocan tierra, Gran Canaria, toda Canarias, estaba sentada en el borde del mundo conocido. En el mismo filo de un océano que no se sabía si se acababa en alguna parte. El archipiélago fue, de hecho, una antesala a las expediciones de Colón y un paso previo en la cruenta pelea entre los reinos europeos que querían expandirse fuera del continente.

Lejos de todas esas cuitas vivían los aborígenes de Gran Canaria. Una comunidad dedicada a la agricultura, que adoraba al dios Acorán y que convivía en una sociedad dirigida por un grupo de nobles bajo el mando del Guanarteme. No eran sólo un pueblo de agricultores. Vivían también del ganado y la pesca. Pero especialmente de la agricultura, con la cebada como base de su alimentación. Con la cebada elaboraban gofio, tostado y triturado, y lo acompañaban con habas y trigo.

Interior montañoso de la isla de Gran Canaria
Bosque húmedo del interior de Gran Canaria
 

 

En la Gran Canaria de hoy puede visitarse el gigantesco silo del Cenobio de Valerón. Un refugio de cuevas para guardar el grano, que casi vuela sobre un enorme barranco. En el tiempo en que las razias de los piratas se hicieron corrientes, los aborígenes isleños ponían el grano a salvo en espacios inaccesibles como este Cenobio.

La comunidad aborigen se asentaba fundamentalmente en grandes poblados de estructura semiurbana. Hoy puede verse un buen ejemplo de ello en el Parque Arqueológico de la Cueva Pintada de Gáldar. Habitaban también cuevas o viviendas redondeadas excavadas en el suelo, construidas con piedra y cubiertas de madera.

Su sociedad se regía bajo una fuerte jerarquía. Los nobles, con cargos hereditarios, dirigían la economía y controlaban tierras y ganado. Gobernaba el Guanarteme y el líder religioso era el llamado Faycán, sobre quien recaía el peso de los rituales religiosos. También tenían un importante papel en el culto religioso las Harimaguadas, mujeres de la nobleza, que se educaban como tal desde la infancia y compartían las labores del Faycán.

Una pareja en el Cenobio de Valerón
Una pareja observa el paisaje en el Cenobio de Valerón
 

 

Los antiguos canarios eran también un pueblo de artesanos. Muchas de sus técnicas se utilizan en la artesanía canaria de hoy. En aquel tiempo elaboraban utensilios domésticos con el barro y también iconos religiosos, como el Ídolo de Tara. Trabajaban la cestería, la cantería y la madera. Hacían cuchillos, trabajaban el hilado y decoraban con figuras geométricas las paredes de las cuevas o las llamadas pintaderas. En la Cueva Pintada de Gáldar encontrará el mejor ejemplo de pintura aborigen. Toda esta larga lista de artes manuales es la base sobre la que se mantiene el legado artesano de hoy.

En Gran Canaria hallará una amplia representación del arte aborigen de Canarias, de sus pinturas de motivos geométricos, a base de cuadrados, triángulos y círculos en colores rojizos, ocres y blancos. En todas las islas tropezará con el sello de los antiguos canarios y con las leyendas que los envuelven, con su halo de misterio. Una comunidad que vivía en su mundo aparte, apegada a sus pequeños continentes de naturaleza desbordante.

Ídolo de Tara
Dos visitantes observan las pintaderas de la Cueva Pintada de Gáldar
 

 

Hay un vínculo que nos mantiene unidos con ellos. En la artesanía, en los deportes autóctonos que nacieron de los juegos de aquel tiempo, en las pinturas de sus cerámicas, que imitamos hasta en las aceras de las ciudades... queremos seguir atados a los primeros isleños que caminaban por montañas y barrancos que conocemos bien. Los mismos que nos intrigan y de los que nunca tendremos todas las respuestas.

Viaje directo al pasado en la web del Museo Canario: www.elmuseocanario.com

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Gastronomía

 

                                           

 

Cocina para momentos alegres

Imagine que esta noche abre la nevera de casa y se topa con lo siguiente:

Un océano de sabores que saltan directos al puchero desde el fondo del mar. Una colección de frutas y verduras de la isla del buen tiempo. Una salsa dulce cocinada con recetarios llegados de cien lugares distintos.

Plato de papas arrugadas con mojo
Frutas tropicales
 

Bueno, pues algo así es la cocina de Gran Canaria. Un compendio de sabores de 117 continentes. En una isla rebañada por la influencia de culturas y tradiciones. Un guiso cocinado con el buen tiempo de Gran Canaria y ligado todo por los productos del océano que la redondea.

Si viaja a Gran Canaria tiene que dedicarse un rato para conocer la llamada cocina de los momentos alegres, la cocina de la isla. Para ello debe seguir el camino que inician los enyesques (los aperitivos). Y luego, para cuidar el espíritu, un buen primer plato. Quizás un caldo de pescado. Quizás un potaje de berros.

Una pareja sonríe y brinda durante el almuerzo
Una pareja charla mientras toma una copa de vino
 

Ya luego llegaría, por ejemplo, el tiempo de una estupenda dorada acompañada con papas arrugadas. O sancocho. O besugo o ´vieja´. Y no deseche ni de broma la opción de la carne, excusa perfecta para contar con la compañía imprescindible de algún vino de la Denominación de Origen Gran Canaria.

Y como final de nuestra corta propuesta (venga y verá que tenemos más) le aconsejamos un postre con Bienmesabe, la dulce receta de almendra que viaja desde la cumbre a endulzar restaurantes de media isla.

Postre con Bienmesabe
Variedad de quesos y vinos
 

En Gran Canaria verá que se iluminan las caras. Tanto como las terrazas con vistas al mar cuando llega la noche. Gracias a una gastronomía singular, muy rica, cambiante, con estupendos productos llegados puntuales del océano que nada a pie de mesa. Todo se prepara con mimo. Con varias cucharadas de cielo azul y sazonado todo con la mejor compañía posible para disfrutar de mil momentos alegres.


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